04 / 06 / 2021

El efecto multiplicador de la vitivinicultura y su potencial de crecimiento

Una hectárea de uva genera 5,6 veces más dólares que una de soja y 100 hectáreas cultivadas les dan empleo a 72 personas frente a sólo 2 que trabajan con la oleaginosa. Es el complejo agroalimentario exportador que más valor agregado y el que más empleo genera.

Dentro de las cadenas agroalimentarias que más exportan en la Argentina, el complejo uva es el que más destaca y el que ofrece el efecto multiplicador más significativo. Ningún sector agro exportador como la vitivinicultura genera más dólares por hectáreas cultivadas ni empleos a nivel país, destacándose aún más su impacto en las economías regionales.

En el Observatorio Vitivinícola Argentino analizamos en profundidad un trabajo del Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial (LaDeSeT), dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata, desarrollado por Agustín Lódola, Fernando Morra y Nicolás Picon, para los Ministerios de Desarrollo Productivo y de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación sobre las Cadenas Agroalimentarias.

Según datos oficiales al 2020, publicados por los Ministerios de Desarrollo Productivo y de Agricultura, Ganadería y Pesca y el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), y relevados por el Observatorio Vitivinícola Argentino, un producto de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) gestionado por la Bolsa de Comercio de Mendoza, se desprende que una hectárea de viñedos genera más dólares por exportaciones y más empleo que cualquier otro producto agroindustrial en la Argentina. Un dato clave para medir el impacto real que tiene la vitivinicultura sobre las economías regionales del país.

En 2020, Argentina exportó U$S 54.883 millones de dólares de acuerdo a los datos que surgen de INDEC con la característica de que los 15 primeros complejos exportadores representan un 81,1% de las exportaciones totales. Entre esas 15 principales cadenas industriales, aparecen 7 complejos agroindustriales de base agrícola (como vemos en el cuadro a continuación). En primer lugar y principal sector exportador, la Soja (27,1%), el Maíz (11,2%), Triguero (4,5%), Maní (2%), Vitivinícola (1,8%), Cebada (1,4%) y Girasol (1,2%).

Claramente, la producción industrial de base agrícola tiene una presencia muy importante en las exportaciones argentinas y cumplen el rol de ser generadoras de divisas para la economía local. La vitivinicultura ocupa el décimo primer puesto en importancia con un valor de exportaciones muy similar al maní y al complejo lácteo.

A partir de esta estructura de exportaciones, es importante analizar no solo los valores exportados sino además ver indicadores de productividad y en particular de esa productividad valorada a precios del producto exportado. La productividad se asocia directamente a los factores productivos (tierra, trabajo, capital físico, capacidad empresaria) y es en esa dirección que están orientados lo indicadores que se presentan a continuación.

Un primer dato referido a factores productivos es la superficie cultivada afectada a la explotación agrícola que sustenta estas cadenas o complejos productivos. Al hablar de complejos se hace referencia a la producción primaria, proceso industrial y comercialización de todos los productos que surgen de la producción primaria. A modo de ejemplo, para caso vitivinícola se contemplan exportaciones de vinos, uva en fresco, pasas de uva y jugo de uva concentrado.

Una hectárea cultivada con uva genera exportaciones promedio por un total de U$S4.800. Esto es casi el doble de lo que una hectárea de maní exporta (U$S2.683) y representa 5,6 veces lo que la soja exporta por hectárea: U$S857.

Analizando estos 7 principales complejos exportadores de base agrícola, en el extremo superior, con la mayor superficie cultivada aparece la soja con 17,35 millones de hectáreas cultivadas y U$S 14.865 millones de exportación. En el extremo inferior la vitivinicultura con 215.000 hectáreas U$S 985 millones de exportación.

Si calculamos un primer indicador referido a la capacidad que el factor productivo tierra tiene como generador de divisas obtenemos los siguientes resultados:

El complejo con mayor productividad en la generación de divisas es la vitivinicultura con U$S 4.800 por hectárea, valor que se posiciona bastante por encima del resto de los complejos exportadores. Esto, considerando además que el complejo vitivinícola atiende un importante mercado interno en el cual también se generan ingresos para la economía local.

Además de la generación de divisas, existen otras variables importantes para analizar. El caso del valor agregado que generan estos complejos exportadores, da además la magnitud en que cada uno de ellos contribuyen al producto bruto interno.

Entonces, la vitivinicultura no solo genera dólares, algo fundamental para la economía argentina, sino que el complejo exportador de la uva (incluidas aquí las exportaciones de uvas en fresco y pasas, vino fraccionado y a granel y jugo concentrado o mosto) es un sector clave a la hora de crear empleos.

Por cada 100 hectáreas cultivadas y en producción, la vitivinicultura genera 72 puestos de trabajo. Esto es diez veces los empleos que genera el maní (7 por cada 100 hectáreas en producción) y ampliamente superador a la cantidad de mano de obra que demandan los complejos exportadores de cebada, girasol, trigo, maíz y soja. Todos estos sectores emplean a entre 1y 3 personas por cada 100 hectáreas cultivadas.

Como en los casos anteriores, aparece el complejo sojero como el principal generador de empleo entre las cadenas analizadas. No obstante, cuando se mira la generación de empleo (factor productivo) respecto al factor productivo tierra se obtiene nuevamente que la vitivinicultura presenta la mayor relación empleo/tierra, donde muestra un indicador muy superior al resto de los complejos exportadores.

Es importante además entender la generación de mano de obra (en todo el complejo) lograda a partir de las hectáreas cultivadas de cada uno de los complejos exportadores analizados.

También podemos analizarse la cantidad de empleo contenido en cada millón de dólares exportado. Y nuevamente, en este caso, la vitivinicultura aparece con el indicador más elevado como consecuencia de las características que pueden destacarse a partir de los indicadores que caracterizan la industria.

Los 149 empleos contenidos en cada millón de dólares de exportaciones vitivinícolas se posicionan muy por encima del resto de las cadenas, seguida del complejo triguero con 69 empleos por millón de dólares exportado.

Como dijimos, además de la generación de divisas, hay otras variables relevantes que debemos analizar, como es el caso del valor agregado que generan estos complejos exportadores y que nos da, además, la magnitud en que cada uno de ellos contribuyen al producto bruto interno.

También en este caso, considerando el valor agregado por hectárea cultivada, se destaca la vitivinicultura como el complejo exportador más importante como generador de valor agregado a partir de toda la cadena agroindustrial.

Y otro punto a destacar es la presencia en el mundo y diversificación de mercados que tiene la vitivinicultura argentina. El complejo uva con sus productos exportables llega a 108 mercados (países) del mundo. El complejo maicero llega solo a 66 países, mientras que el maní accede a 63. La soja llega a 44 mercados.

Pero también, en el aspecto exportador, hay que hablar del vino como un embajador de la Argentina en el mundo y de lo que representa para la Marca País, con un producto con alto valor agregado respecto a los otros complejos con los que se hizo la comparación.

“En este contexto y teniendo en cuenta el efecto multiplicador que tiene la vitivinicultura, como generadora de divisas, creadora de empleo y su aporte a la construcción de marca país, ya que es uno de los sectores que mayor presencia tienen en los mercados del mundo, es pertinente discutir el rol e impacto que tienen los derechos de exportación que hoy paga el sector. Un menor costo por el lado de las retenciones nos ayudaría a ser mucho más agresivos en los mercados y crecer más en exportaciones”, afirmó José Alberto Zuccardi, presidente de COVIAR, quien defendió todo lo que el complejo uva y el vino pueden traerle a la economía argentina, no sólo en exportaciones sino también desde el turismo, la gastronomía y la construcción de marca país.

El estudio y análisis comparativo de los complejos agroalimentarios exportadores fue presentado por el director del Observatorio Vitivinícola Argentino, Daniel Rada, al equipo técnico del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación para que sea analizado por el ministro Matías Kulfas junto con el pedido de eliminar los derechos de exportación (retenciones) que hoy pagan los principales productos de la vitivinicultura siendo un sector clave de las economías regionales presente en 18 provincias argentinas.

Para concluir debemos decir que estos complejos tienen presencia en distintos mercados mundiales con mayor o menor identificación de la industria argentina. Pero las características de la industria vitivinícola hacen que también en este atributo se destaque respecto a los otros complejos exportadores, dada la clara identidad del producto identificado como ARGENTINO. Pero además, como vimos es el complejo que llega a mayor cantidad de destinos con relación a los otros sectores exportadores analizados. Entonces, es la actividad que más dólares genera por hectárea, más empleo ofrece por dólar exportado, es el complejo que más valor agrega, el que llega a más destinos de exportación y el que más contribuye a la Marca País.

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