30 / 04 / 2020

La importancia de la diversificación de productos en el comercio internacional

En el Observatorio Vitivinícola Argentino analizamos la evolución de la cadena vitivinícola de manera integral para encontrar oportunidades en otros productos vitivinícolas y su expansión en el comercio exterior. Comparamos el comportamiento de Argentina frente a tres de sus competidores: Chile, España y Australia.

La mirada de la cadena vitivinícola de manera integral, más allá de la importancia que el vino tiene en la industria, nos muestra la relevancia y oportunidades que otros productos vitivinícolas tienen en la expansión del comercio internacional. Es además relevante a la hora de realizar apreciaciones distributivas, dado que la diversificación de productos es, sin lugar a dudas, una estrategia conveniente tanto desde lo comercial cuanto en la partición de todos los actores de la cadena en el negocio vitivinícola. Países como Chile y España han incrementado el valor de sus exportaciones de productos vitivinícolas siguiendo una estrategia de diversificación y superando los U$S 3.000 millones en ventas al mercado internacional.

Las cadenas industriales de los principales países exportadores de productos vitivinícolas se han desarrollado a lo largo del tiempo con distintas estrategias. Lo claro es que la mayoría de ellos no sustentan la exportación en sólo un producto, sino que han crecido diversificando su oferta al mercado internacional. Es claro también que el principal producto en torno del cual se expandieron esas exportaciones es el vino, no obstante, resulta de interés analizar la composición de la oferta exportadora de algunos competidores de Argentina.

En este artículo, desarrollado por el Observatorio Vitivinícola Argentino (un producto de COVIAR, gestionado por la Bolsa de Comercio de Mendoza) analizamos, desde esa perspectiva global de exportaciones de productos vitivinícolas, el comportamiento de Chile, Australia y España. En trabajos posteriores iremos dando tratamiento puntual a cada uno de estos productos.

Para empezar, un dato por demás ilustrativo es el valor que los productos vitivinícolas tienen en el comercio internacional. Los principales productos comerciados totalizan U$S 46.838 millones con la siguiente composición.

Claramente el vino, en sus tres principales clasificaciones, Vino fraccionado, Espumante y Granel, tiene la mayor importancia con U$S 36.111 y el 77% de participación en el comercio de la industria vitivinícola.

No obstante, el resto de los productos, Uva en fresco, Pasas de Uva y J.U.C., con el 33% restante alcanzan el nada despreciable valor de U$S 10.727 millones. Para destacar es el comportamiento de la uva en fresco con el 18% de participación en total (U$S 8.433) y segundo mercado en importancia si se toman los productos individualmente. Y, también, el mercado del vino espumante que aparece en tercer lugar a nivel de producto.

Más interesante aún es entender cómo ha evolucionado el comercio de estos productos y particularmente cómo explicar el crecimiento del valor del comercio en los últimos años.

Como se observa en el Gráfico 1, entre 2009 y 2019, el valor total comercializado de productos vitivinícolas incrementó en U$S 13.383 millones evolucionando desde U$S 33.455 a los U$S 46.838 registrados en 2019. El valor total aumentó un 40% en ese período.

Entre 2009 y 2019 las exportaciones de vinos espumantes y de uva en fresco crecieron más que el promedio total (77% y 48% respectivamente) siendo las dos categorías que mayor aumento mostraron. El vino fraccionado creció un 25% en el valor del comercio y el vino a granel 25%.

El desarrollo de muchos de los principales países exportadores se ha apoyado en más de uno de los productos mencionadas en su proceso de expansión de exportaciones.

En lo que sigue analizamos con esta misma perspectiva de productos vitivinícolas las exportaciones de Chile, Australia y España. Tomando como referencia la pauta que marca el mercado, es decir las participaciones que cada producto vitivinícola tiene en el mercado total (Cuadro 1), comparamos la diversificación de cada uno de estos países en sus exportaciones a efectos de establecer qué tan alineados están sus exportaciones con la pauta de mercado total que, en definitiva, refleja la demanda del mercado.

Chile

Chile exportó U$S 3.085 millones durante 2019, de los cuales la mitad corresponden a vino fraccionado. Le sigue en importancia la uva en fresco que, si bien ha tenido en los últimos años una disminución en el valor exportado, sigue representando un porcentaje importante de sus exportaciones (casi U$S 1.000 millones). En tercer lugar se posiciona el vino a granel.

En el Gráfico 2 se puede observar que las exportaciones chilenas están muy alineadas a las demandas de mercado en todos los productos, excepto en el caso del Vinos Espumante.

No obstante, al analizar la evolución de sus exportaciones entre 2009 y 2019 se advierte que la mayor tasa de crecimiento se observa justamente en el vino espumante con un aumento del 94% (Ver Cuadro 4).

España

España, como potencia exportadora del Viejo Mundo vitivinícola, exportó U$S 3.636 millones durante 2019, de los cuales algo más de la mitad corresponden a vino fraccionado. En segundo lugar se posiciona el vino a granel (18%) y el vino espumante con el 14%.

En el Gráfico 3 se puede observar que las exportaciones españolas están alineadas a las demandas de mercado en todos los productos excepto en el caso uva en fresco y pasas de uva.

La comparación 2009 vs 2019 muestra que la evolución de sus exportaciones viene denotando crecimientos importantes, justamente en productos como Pasas de Uva, Uva en fresco y J.U.C. (Ver Cuadro 6).

Australia

Australia, con U$S 2.521 millones de exportación en el año 2019, presenta una especialización más marcada en sus vinos fraccionados (66% del total exportado), seguido de uva en fresco y graneles.

En el Gráfico 4 observamos la especialización mencionada, así como la brecha en productos como vino espumante, pasas de uva y J.U.C.

En la comparación 2009 vs 2019 observamos que la evolución de sus exportaciones muestran crecimientos importantes justamente en productos como Pasas de Uva, Uva en fresco, graneles y J.U.C. (Ver Cuadro 8).

Argentina

Argentina exportó en 2019 U$S 1.023 con una especialización marcada en sus vinos fraccionados (70% del total exportado), seguido de J.U.C (14%).

En el Gráfico 5 vemos la especialización mencionada y una alineación con vino a granel, J.U.C. y pasas de uva. Las brechas se presentan en vino espumante y uva en fresco.

Argentina creció en sus exportaciones vitivinícolas U$S 168 millones entre 2009 y 2019. El mayor crecimiento se observa en pasas de uva seguida de vinos (fraccionado y granel).

La situación más preocupante se advierte en las exportaciones de uva en fresco, que cayeron un 85%, siendo que, como se vimos anteriormente, representan el segundo producto a nivel mundial (Ver Cuadro 10).

Conclusión

A partir de la información analizada, vemos que países como Chile y España, con una estrategia exportadora integral, esto es, enfocándose en la diversidad de productos vitivinícolas, han incrementado el valor de sus exportaciones a lo largo del tiempo.

España exportó en 2019 U$S 3.636 millones de dólares, en tanto que las exportaciones de Chile en ese mismo año fueron de U$S 3.085 millones de dólares. En ambos casos, aproximadamente el 50% de esos ingresos provienen de ventas de vino fraccionado y el restante 50% del resto de los productos. Mercados como el de la uva en fresco y vino espumante resultan sumamente atractivos por el valor que generan.

La vitivinicultura Argentina tiene claras posibilidades de ganar espacio en esos mercados, dado que cuenta con los insumos necesarios para elaborar un buen producto. Basta con mirar hacia atrás y ver que las exportaciones de uva en fresco generaban una facturación del orden de los U$S 70 millones para el sector.

Una estrategia integral y diversificadora tiene claros beneficios desde lo comercial, con la presencia de distintos productos en un mercado de destinos, facilitando el comercio y, desde luego, también desde lo distributivo, dado que la diversificación de productos es sin lugar a dudas una forma de promover la partición de todos los actores de la cadena en el negocio vitivinícola.

 

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