Tendencias de consumo (1° parte)
Publicado 15/11/2016

Diagnóstico de los consumidores argentinos de bebidas

A fines de 2014, el Fondo Vitivinícola encargó a la consultora Knack la realización de un estudio con el fin de obtener un perfil del consumidor argentino de vinos. En dos notas presentaremos las conclusiones. En esta primera parte mostramos los resultados y el diagnóstico de los consumidores de bebidas en general, alcohólicas y no alcohólicas.

El estudio se desarrolló fundamentalmente a través de Focus Groups con consumidores y potenciales consumidores de bebidas alcohólicas y no alcohólicas de Buenos Aires, Rosario y Mendoza (54 grupos de entre 8 y 10 personas); 27 entrevistas en profundidad a encargados o dueños de puntos de venta y 1.751 encuestas presenciales en hogares.

En esta nota mostraremos la primera parte de los resultados, enfocándonos en el diagnóstico de los consumidores argentinos de bebidas en general, alcohólicas y no alcohólicas. En un segundo artículo el foco estará puesto en los consumidores de vino.

El consumo de vino per cápita en Argentina ha mostrado una disminución constante en los últimos 30 años, pasando de 59 litros en 1986 a 24 en 2015. Sin embargo, se puede observar un amesetamiento de esta caída durante la última década, estabilizándose en alrededor de 25 litros per cápita.

Entre los principales factores que modificaron el comportamiento de los consumidores encontramos la cambios en la rutina, donde el horario corrido de trabajo ha derivado en la elección de “bebidas livianas” durante el almuerzo con el fin de poder continuar con las actividades durante horas de la tarde. La tendencia a consumos más naturales y saludables y la mayor cantidad de restricciones relacionadas con el consumo de bebidas alcohólicas, como por ejemplo la autorización para la venta o lo controles de alcoholemia, también han influido en el cambio de hábitos. Por último, un gran determinante ha sido el cambio de repertorio de las bebidas que se consumen, dónde no sólo se modifica el mapa de consumo de bebidas alcohólicas; sino también aparecen las bebidas no alcohólicas como competencia.

De las encuestas realizadas, surge que las bebidas no alcohólicas son las más consumidas en Argentina. El 90% de los entrevistados declaró beber agua/soda (envasada), un 84% gaseosas, y un 67% jugos. Entre las bebidas alcohólicas, la cerveza es la preferida, 58% de los entrevistados declaró beber cerveza a un promedio de 5 veces al mes, seguida por el vino (51%). Luego, con un consumo declarado bastante menor, se ubican el resto de las bebidas alcohólicas.

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Enfocándonos en la caracterización de los consumidores, el informe identifica 4 “perfiles actitudinales” que definen la modalidad de interacción, la elección de consumos y forma de vida de los individuos.

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El perfil actitudinal incide en la ingesta o no de bebidas alcohólicas: entre quienes declaran que no consumen bebidas alcohólicas encontramos más personas del segmento “tradicional”, quienes suelen tener una vida más sedentaria y tranquila. Pertenecen a los grupos etarios de mayor edad, mayor proporción de mujeres y personas de nivel socio-económico bajo. Por el contario, la proporción de consumidores de bebidas alcohólicas aumenta a medida que nos acercamos a los grupos etarios más jóvenes, quienes son más “activos e inquietos” y entre hombres. A pesar de lo anteriormente dicho, podemos encontrar particularidades específicas que caracterizan al consumidor de cada bebida:

AGUA / SODA: Sin diferencias entre socio-demográficos, se bebe todos los días durante distintos momentos. Consumo algo mayor entre “activos y saludables”. Se la elige por ser “saludable” y porque “quita la sed”.

GASEOSAS: La elección de este tipo de bebida es algo mayor entre hombres. A medida que nos acercamos a los rangos etarios más grandes el consumo de esta bebida va decreciendo notablemente. Más que nada se la elige por su sabor agradable.

JUGOS (DILUIDOS O PARA DILUIR): En este caso, la elección de esta bebida es algo mayor entre mujeres, pero al igual que las gaseosas también decrece fuertemente en los rangos etarios más grandes. Los jugos, en cuanto rendidores y económicos, se adquieren en mayor medida en el nivel socio-económico más bajo. Se beben por su sabor y porque quitan la sed.

AGUAS SABORIZADAS: La elección de la categoría es similar entre ambos sexos, aunque algo más entre mujeres. Su consumo crece entre jóvenes adultos, posiblemente como una alternativa más “saludable y liviana” a las gaseosas. También aumenta su compra en el nivel socio-económico alto. Se la elige por su sabor, pero también por ser liviana.

CERVEZA: El consumo de cerveza aumenta entre los hombres y entre aquellos del perfil “inquietos”. Esta bebida es ampliamente más elegida entre jóvenes, pero sin diferencias por nivel socio-económico. Se bebe junto con las comidas, pero también sola.Cuando se abre una botella de cerveza, se suele tomar entera. La cerveza se bebe porque es rica, es buena para compartir y es refrescante. Entre consumidores habituales de vino, si bien decrecen un poco las menciones sobre la elección de la cerveza por su sabor, las menciones sobre “bebida refrescante” se mantienen y lo consideran aún más que el vino.

CONSUMIDOR DE FERNET: Si bien no se puede establecer un perfil definido, la elección de esta bebida crece entre hombres, jóvenes e “inquietos”. Se bebe principalmente sola –sin comida-, aunque el fin de semana aumenta su consumo con las comidas, y en casa de amigos. El fernet se comparte y se toman de uno a tres vasos, siempre diluido con gaseosa. No sólo se elige por su sabor y porque es buena para compartir, aquí también juegan algunos aspectos relacionados al placer: “me doy una recompensa/ me da placer”.

CONSUMIDOR DE VINO: Ampliamente más elegido entre hombres. A diferencia de las gaseosas y los jugos, su consumo aumenta en los rangos etarios más grandes, principalmente a partir de los 50 años. Asimismo, notamos grandes diferencias por nivel socio-económico: a medida que nos acercamos a los niveles más bajos, decrece su consumo. La penetración de vinos de gama intermedia crece en el nivel alto; mientras que en los demás niveles se varía más entre distintos rangos de precio.

Se bebe principalmente junto con las comidas y en pareja. Sin embargo, entre los vinos económicos crece el consumo sin acompañamiento de comida y en solitario.

Se beben de una a tres copas de vino en cada ocasión de consumo: el consumo de copas es algo menor entre vinos económicos en botella y vino de alta gama.

Se eligen principalmente por su “sabor agradable”, “ideal para acompañar las comidas” y por “ritual/ hábito”. En los vinos se alta gama decrecen las menciones sobre “compañero ideal de las comidas” y crecen las menciones sobre “es saludable”.

En una próxima entrega nos enfocaremos en los consumidores de vino en Argentina.

Puntaje de la nota según los lectores

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