Publicado 09/08/2011

Tolerancia a la salinidad en portainjertos y en variedades criollas de vid (Vitis vinifera L.) injertadas con púas de cv Sultanina.

Por: FILIPPINI, María Flavia.

La actual preocupación por la preservación de los recursos potencialmente renovables tiene como uno de sus ejes centrales la contaminación del agua y del suelo, adquiriendo la salinidad de ambos factores de la producción una crucial importancia día a día. En el mundo, cerca de 10.000.000 de hectáreas de suelo se abandonan por año a causa de los efectos adversos de la salinidad o alcalinidad secundaria provocada por la irrigación. En nuestra economía regional, la vitivinicultura juega un rol relevante, debido al gran desarrollo que la esta cadena agroalimentaria ha manifestado en los últimos años. La misma, hoy reconocida a nivel mundial, está ligada fuertemente al territorio y a las tradiciones enogastronómicas de la provincia de Mendoza. En la región de Cuyo, numerosos trabajos han estudiado la problemática del recurso hídrico desde diferentes enfoques: eficiencia de uso, disponibilidad para usos varios (población, industria, agro), todos ellos relacionados con la calidad del agua. Previéndose futuros problemas relacionados al uso del recurso hídrico en el sector agrícola (reducción de su disponibilidad y disminución de calidad de agua para riego) sumados a las características edafoclimáticas limitantes en los agroecosistemas regadíos, se hace necesario encarar nuevas alternativas de manejo en los mismos. La formulación del siguiente proyecto tiene como objetivo general estudiar la tolerancia a la salinidad de algunos portainjertos comerciales y variedades criollas de vid (Vitis vinifera L.), que se utilizarían como pie de injerto en las nuevas plantaciones. En el primer año se realizará un ensayo en macetas utilizando portainjertos comerciales y variedades criollas, con dosis crecientes de NaCl en el agua de riego. Se evaluará el crecimiento y sus componentes, junto con la aparición de síntomas de salinidad. Luego de cada riego se realizarán determinaciones físico-químicas en el agua de percolación. En el segundo año se prevé realizar el análisis tisular de cationes y aniones relacionados a la problemática expuesta. A través de la formación de un equipo interinstitucional, se espera lograr la capacitación de investigadores jóvenes, pasantes, y personal técnico de apoyo, pertenecientes a la Facultad de Ciencias Agrarias.

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